Doce meses duró la Policía Metropolitana de Bogotá siguiéndole los pasos y respirándole en la nuca a la banda ‘Los Platinos’, ladrones de alta gama, que perfilaban a sus víctimas para hurtar sus lujosos vehículos.
Un agente encubierto se infiltró en las reuniones de la organización delincuencial y logró conocer detalles de primera mano de la forma como operaban.
La policía reveló que los sujetos hacían seguimientos durante tres días a las víctimas, registraban su rutina y decidían el momento para cometer el hurto, que generalmente se perpetraba en horas de la noche.
Desde dos vehículos que denominaban ‘carros patrulla’ vigilaban a las víctimas y definían su ruta de fuga, una vez cometido el robo.
El carro hurtado lo dejaban un par de días en algún parqueadero público, para confundir a las autoridades y luego lo trasladaban a otro lugar para regrabarlo y venderlo como nuevo
Esta banda delinquía principalmente en las localidades de Usaquén, Engativá, Fontibón, Puente Aranda, Teusaquillo y Rafael Uribe. Según la policía, su renta criminal era de más de $1.700 millones.











