El segundo día de la cámara ardiente para despedir al senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay estuvo marcado por una imagen que conmovió a todo el país: la llegada de su hijo Alejandro, de apenas cuatro años, en brazos de su madre, María Claudia Tarazona, para darle el último adiós.
La conmovedora escena repite la historia que vivió el mismo Miguel Uribe hace 34 años, cuando siendo él un niño de 5 años de edad tuvo que sufrir por la muerte de su madre, Diana Turbay, y estar presente en la despedida que Colombia le dio a la reconocida periodista en la década de los 90.
Este martes 12 de agosto, el Salón Elíptico del Congreso de la República recibió a familiares, amigos y colegas del legislador, fallecido en la madrugada del lunes en la Fundación Santa Fe, tras dos meses de luchar por su vida luego del atentado que sufrió el pasado 7 de junio en Modelia, Bogotá.
Un momento que tocó corazones
Entre flores y la bandera de Colombia que cubría el féretro, Alejandro abrazó con fuerza a su abuelo, Miguel Uribe Londoño, mientras su madre lo sostenía en brazos. Segundos después, el pequeño señaló el ataúd, y juntos se acercaron para colocar una rosa blanca sobre él. María Claudia, conmovida, levantó la mano hacia el cielo, en un gesto cargado de amor y despedida.
Poco después, toda la familia, madre, hijo y las tres hijas de María Claudia que Miguel siempre consideró como suyas, se fundieron en un abrazo junto al ataúd, en uno de los instantes más emotivos de la jornada.
Una lucha que duró dos meses
Miguel Uribe permaneció en una unidad de cuidados intensivos desde el día del atentado, cuando recibió impactos de bala en la cabeza y en una pierna. Durante ese tiempo fue sometido a múltiples cirugías, pero una hemorragia en el sistema nervioso agravó su estado, llevándolo finalmente a su fallecimiento.
La imagen de su hijo menor despidiéndose quedará grabada como símbolo del dolor y la esperanza de un país que hoy llora a uno de sus líderes.










