El homicidio de José Gustavo Andrés Aponte Fonnegrasigue generando conmoción en el norte de Bogotá, donde fue víctima de un ataque sicarial el pasado 11 de febrero. En medio del dolor, sus padres alzaron la voz para exigir celeridad en las investigaciones y que los responsables sean judicializados.
Un adiós marcado por el dolor y la incertidumbre
Durante las honras fúnebres, la familia de Gustavo Aponte expresó su desconcierto ante un crimen que, aseguran, los tomó por sorpresa. Su madre, Juanita Fonnegra, relató con profunda tristeza cómo la rutina diaria quedó abruptamente interrumpida tras la muerte de su hijo.
Recordó que cada mañana recibía una llamada puntual a las 6:10 a.m., un gesto que hoy se convirtió en símbolo de ausencia. Entre lágrimas, manifestó su angustia por las circunstancias en las que ocurrió el asesinato y cuestionó el panorama de inseguridad que atraviesa el país.
“Necesitamos saber la verdad”
El padre del empresario, Gustavo Andrés Aponte, afirmó que la vida de la familia cambió para siempre. Aunque reconoció que la Policía asignó un equipo especial para esclarecer el caso, insistió en que su prioridad es conocer los móviles del crimen.
“Lo único que necesito es saber por qué mataron a nuestro hijo”, expresó, reiterando su llamado para que el proceso no quede en la impunidad.
Así ocurrió el ataque en el gimnasio del norte de la capital
De acuerdo con las primeras hipótesis de las autoridades, el asesinato fue perpetrado por al menos cuatro personas. La investigación preliminar señala que uno de los implicados habría seguido los movimientos del empresario dentro del establecimiento deportivo, mientras que el sicario ejecutó el ataque.
Otro cómplice lo esperaba en el exterior y un motociclista habría facilitado la huida por la Carrera Séptima, una de las principales vías del sector. Las cámaras de seguridad y los testimonios recopilados hacen parte del material probatorio que analiza el equipo investigador.
Antecedentes y amenazas del pasado
La familia reconoció que en años anteriores recibió amenazas debido a su vinculación con el sector arrocero. No obstante, aseguraron que en los últimos meses no habían sido advertidos de riesgos ni situaciones que hicieran prever un atentado de esta magnitud.
Mientras avanzan las diligencias judiciales, el caso de Gustavo Aponte vuelve a poner sobre la mesa la preocupación por la seguridad en el norte de Bogotá y la creciente modalidad de ataques sicariales en espacios públicos.











