Varias horas después del bombardeo que iniciaron Israel y Estados Unidos contra Irán en la llamada operación ‘Rugido del León’, medios oficiales de Israel reportan que Alí Jamenei, jefe de estado de Irán y líder supremo del país desde 1989, fue asesinado en estos ataques.
La noticia comenzó a circular con fuerza la noche de este sábado a través de las principales cadenas de televisión israelíes, Channel 12 y KAN. Ambas fuentes citaron informes de inteligencia que aseguran que el líder supremo iraní fue “eliminado” durante la ofensiva aérea. Según los reportes, el ataque fue una maniobra de precisión quirúrgica que destruyó por completo el complejo fortificado donde residía el ayatolá.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, reforzó estas versiones durante una comparecencia televisiva de emergencia. El mandatario afirmó que existen señales contundentes de que el régimen ha perdido a su máxima figura y aseguró que los planes para destruir a Israel han quedado frustrados. En sus palabras, el ataque sorpresa de esta mañana logró desarticular el corazón del poder en Teherán.
Operación conjunta y la respuesta de Donald Trump
La ofensiva militar no fue un esfuerzo aislado, sino un despliegue masivo que afectó a 24 de las 31 provincias de Irán. Fuentes cercanas a la Casa Blanca indicaron que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido informado minuto a minuto sobre el desarrollo de los ataques. Trascendió que el mandatario estadounidense ya habría tenido acceso a pruebas visuales que confirman el deceso de Jamenei.
Además de la caída del líder supremo, se ha reportado la muerte de otras figuras clave de la estructura de poder iraní. Entre las bajas de alto nivel confirmadas por agencias internacionales se encuentran el ministro de Defensa, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammed Pakpour. Esta pérdida masiva de mandos deja a la estructura militar del país en una situación de vulnerabilidad sin precedentes.
Impacto humanitario y crisis en el régimen de los ayatolás
De acuerdo con los datos proporcionados por la Media Luna Roja, el balance inicial de víctimas tras los bombardeos es de al menos 200 personas fallecidas y 700 heridos. La operación también se centró en neutralizar a altos funcionarios vinculados al programa nuclear iraní, lo que representa un golpe estratégico a las ambiciones tecnológicas y militares de la región.
Mientras la comunidad internacional observa con cautela, el vacío de poder generado por esta operación marca un punto de inflexión histórico en las tensiones de Medio Oriente. La posible muerte de Jamenei no solo altera el orden interno de Irán, sino que genera una volatilidad inmediata en los mercados globales y en la diplomacia internacional ante la expectativa de una posible respuesta de los sectores restantes de la Guardia Revolucionaria.











