En la alocución dada por el presidente Gustavo Petro la noche del 29 de diciembre pasado se anunció el incremento en el salario mínimo para el año 2026. Esta decisión no solo impacta en la remuneración de los trabajadores, sino que redefine los ingresos de miles de pensionados en el territorio nacional.
Según el artículo 14 de la ley 100 de 1993, que dirige el Sistema de Pensiones, determina que, para proteger el poder adquisitivo del jubilado, la mesada pensional no puede situarse, por normativa, por debajo de un salario mínimo mensual legal vigente.
En consecuencia, los ciudadanos que obtuvieron la pensión recibirán este 2026 un monto básico, es decir, $1.750.905 pesos. Dicho reajuste se hará de manera automática, a partir del primero de enero, valor que se alinea con lo establecido por el gobierno nacional.
Para aquellas personas cuya pensión sea mayor a un salario mínimo, el ajuste se realiza a partir de otra medida. Esta es la variación porcentual del índice de precios al consumidor (IPC), dato que es validado por el DANE y se genera al cierre del año inmediatamente anterior.
Valores de la mesada pensional
De acuerdo con los datos suministrados por el gobierno nacional, la mesada pensional mínima en el país para el 2026 queda estipulada en $1.750.905 pesos, en contraste con el valor pagado el año pasado y que da cuenta de una variación significativa con $1.423.500 pesos para el 2025.
De acuerdo con estos valores, el incremento nominal este año es de $327.405, valor que busca, según La Casa de Nariño, cubrir las necesidades básicas de la población pensionada.
Por su parte, aquellos que ganan sumas mayores deberán esperar a que la cifra del IPC del año 2025 sea anunciada por el DANE para conocer el ajuste.
Implicaciones del incremento del salario en los trabajadores independientes
Para el personal independiente, el alza en el salario impacta tanto en el costo de la cuota de salud como en los aportes para seguridad social. Lo anterior, debido a que el valor está vinculado, de manera proporcional, al incremento del salario mínimo, haciendo que la base de aportes para ambos servicios aumente.
Así las cosas, al aumentar la base mínima de cotización, el esfuerzo financiero para asegurar la pensión debe ser mayor.










