En zona rural de Ibagué, las constantes lluvias del segundo frente frío han provocado afectaciones en la banca y en vías terciarias. Cristian Ávila, secretario de Agricultura y Desarrollo Rural, entregó un informe actualizado sobre los daños que está ocasionando este fenómeno climático.
De acuerdo con el funcionario, cerca de 50 veredas han reportado incidentes, principalmente relacionados con derrumbes, deslizamientos y afectaciones de vías por taponamientos.
“Se han presentado múltiples afectaciones en distintos sectores de la zona rural, comprometiendo la movilidad, el transporte de productos agrícolas y la seguridad de las familias campesinas”, explicó el secretario Ávila.
¿Cuáles son los sectores más deteriorados?
La administración del municipio identificó varios puntos que necesitan atención de las autoridades, que se encuentran en condiciones críticas. El primero de ellos es el corregimiento de El Palmar y La Esperanza, donde las autoridades reportaron aumento en el caudal de quebradas y afectación en la banca, ocasionando cierres viales totales.
Las siguientes son La Isabela, La Pluma y Aures. Allí hay taponamientos, pérdida parcial de la banca y desestabilización del terreno por las precipitaciones que han ocasionado, según los organismos de socorro, riesgo de derrumbe.
Le siguen veredas como las de San Antonio y San Cayetano Alto y Bajo, en donde los organismos de socorro han advertido de posible deslizamiento y restricción en el paso vehicular. Otro de los sectores que está en monitores por parte de los organismos de gestión de riesgo es Cauchos (Alto y Bajo), así como la Saucera, que presenta movimiento de masas y daños en la vía.
En el informe desarrollado por la administración municipal también aparecen las veredas Cañizales (Alto y Bajo) y La Belleza. En estos territorios las lluvias han ocasionado taponamiento total en las vías de acceso.
Riesgo latente en casas ubicadas en laderas
El secretario manifestó su preocupación por la temporada invernal, la cual, además de los daños en la infraestructura vial, deteriora los cultivos y limita la comercialización de productos de la canasta familiar. Pero lo más preocupante es que pone en peligro la integridad de los habitantes, por lo que la administración evalúa estrategias para ayudar a la población.
“Tenemos viviendas ubicadas en laderas y riberas de ríos donde se presentan constantes movimientos de tierra, lo que genera una situación de angustia para la comunidad”.
Finalmente, el secretario dijo que se mantiene la maquinaria amarilla en los puntos críticos para hacer la remoción de tierra y escombro, así como la limpieza de drenajes para permitir el flujo del agua. Y pidió a los habitantes estar pendientes de las autoridades para estar alerta ante cualquier eventualidad.












