El fútbol profesional colombiano no logra escapar de la controversia arbitral en este primer semestre de 2026. En apenas un mes y medio de competencia, la Liga BetPlay 2026-I ha quedado marcada por decisiones que, lejos de esclarecerse con la tecnología, han profundizado una crisis institucional que parece no tener fin.
Los errores en la octava jornada y el reclamo de los clubes
La reciente jornada número ocho fue el escenario de nuevos cuestionamientos que involucraron a referentes del silbato como Wilmar Roldán y Carlos Ortega, dejando a equipos como Millonarios y Junior de Barranquilla en el centro de debates que trascienden el resultado deportivo.
En el duelo entre Internacional de Bogotá y Millonarios, el árbitro Carlos Ortega fue el blanco de las críticas tras dos jugadas determinantes. Primero, el juez central pitó un penal a favor del equipo “embajador” por una entrada sobre Mackalister Silva, pero tras el llamado del VAR, decidió retractarse de forma incomprensible para el cuerpo técnico azul. Posteriormente, omitió un agarrón evidente sobre Leonardo Castro en el área pequeña.
El técnico Fabián Bustos no ocultó su indignación al término del encuentro, señalando que estas acciones puntuales cambiaron el rumbo del juego y cuestionando por qué el VAR no intervino en la falta final sobre su delantero.
Por otro lado, el choque entre Santa Fe y Junior en El Campín también tuvo su dosis de polémica cuando el portero Mosquera Marmolejo impactó con su rodilla a Cristian Barrios en una salida temeraria. Aunque Wilmar Roldán no advirtió la falta inicialmente, la tecnología lo obligó a revisar la jugada para finalmente decretar un penal que dejó un sabor amargo en la hinchada local. Estos episodios son solo la punta del iceberg de un problema que ha afectado la planificación de los clubes desde la primera fecha del campeonato.
Un historial de fallas sistemáticas en el inicio del torneo
La crisis comenzó a gestarse desde el debut de la liga en el partido entre Pereira y Llaneros, donde el árbitro Pabón expulsó injustamente a Gustavo Torres tras una intervención errónea del VAR. En ese mismo encuentro, se concedió un penal inexistente por una mano que nunca debió sancionarse.
La situación no mejoró en la cuarta jornada, cuando el juez Jairo Mayorga anuló un gol legítimo al Deportivo Cali y expulsó a un jugador por un error de procedimiento, ya que el protocolo VAR prohíbe intervenir en reanudaciones de juego a riesgo, un fallo técnico que el analista José Borda calificó como una falta grave al reglamento.
América de Cali también alzó su voz de protesta tras lo sucedido en su visita al Junior en el estadio Romelio Martínez. En la séptima fecha, el conjunto vallecaucano sufrió por una adición excesiva de 12 minutos, tiempo en el que el cuadro barranquillero logró la victoria con un penal agónico. El máximo accionista del club, Tulio Gómez, explotó en redes sociales calificando el arbitraje como una “grosería” y sugiriendo que el partido no terminaría hasta que el rival anotara, lo que refleja la desconfianza generalizada de los directivos hacia el panel arbitral actual.
¿Por qué no se publican los audios del VAR en Colombia?
Ante la creciente presión de los equipos y la opinión pública, el presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga, explicó las razones por las cuales los audios del VAR no son de acceso público en su totalidad. El dirigente sostuvo que revelar estas conversaciones podría poner en riesgo la seguridad personal de los árbitros en un entorno tan pasional como el colombiano.
Según Zuluaga, los audios contienen decisiones humanas que pueden ser erróneas y publicarlos se percibe como una forma de señalar directamente al juez, buscando una justificación que, en ocasiones, el sistema simplemente no tiene para ofrecer. Esta postura de la Dimayor ha generado aún más incertidumbre, ya que muchos sectores consideran que la transparencia es el único camino para recuperar la credibilidad del arbitraje.











