A seis décadas de la muerte del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, la Arquidiócesis de Bogotá publicó un mensaje en el que pidió orar por su eterno descanso y redoblar los esfuerzos por una paz estable y duradera en Colombia, en medio de nuevas indagaciones sobre sus posibles restos.
Un llamado a la paz y la justicia social
En el comunicado titulado “El amor nos hace pasar de la muerte a la vida”, el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, señaló que la Iglesia ora por el padre Camilo y ruega por el fin definitivo de toda forma de violencia en el país.
El pronunciamiento subraya que la guerra constituye un fracaso humano y una herida persistente para la nación. Asimismo, reconoce el dolor de las familias afectadas por el conflicto armado e invita a trabajar sin desfallecer por la justicia social dentro del marco del Estado Social de Derecho.
La Arquidiócesis también exhortó a escuchar el clamor de los sectores más vulnerables y a promover una sociedad más incluyente, insistiendo en que la reconciliación y la unidad nacional solo serán posibles si se abandona la violencia y se fortalecen el diálogo y el respeto por la vida.
Contexto: avances y límites en la identificación de restos
El mensaje se conoce en un momento en el que avanzan los análisis sobre restos óseos que podrían corresponder a Camilo Torres. Sin embargo, la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas aclaró que aún no existen resultados concluyentes.
Por su parte, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses explicó que el proceso ha enfrentado limitaciones debido al estado y las condiciones de las muestras examinadas.
Según detalló la entidad, aunque se cuenta con una muestra biológica orientadora, esta no ha permitido establecer una identificación científica definitiva. La identificación humana, precisó, requiere la articulación de evidencia genética, antropológica y contextual, por lo que se puso en marcha un programa metodológico de confirmación conforme a los estándares técnicos aplicables.
La muerte de Camilo Torres
Camilo Torres murió el 15 de febrero de 1966, pocos meses después de incorporarse al ELN, en zona rural de San Vicente de Chucurí, Santander. Durante décadas se sostuvo que su cuerpo había quedado en poder de militares. A finales de enero pasado se informó oficialmente sobre el hallazgo de restos que podrían corresponderle, aunque el proceso de verificación científica continúa.










