La Aeronáutica Civil confirmó la apertura de una investigación formal tras un incidente de seguridad operacional registrado en el Aeropuerto Internacional El Dorado, que involucró a un helicóptero de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y un avión comercial de LATAM Airlines.
Según la entidad, el hecho fue catalogado como un “evento no deseado de seguridad operacional” y, aunque generó momentos de tensión, no pasó a mayores.
La maniobra que evitó el accidente
El incidente ocurrió cuando la aeronave de Latam iniciaba su carrera de despegue con más de 150 pasajeros a bordo. En ese momento, la tripulación detectó el desplazamiento del helicóptero militar en la zona y decidió ejecutar un procedimiento técnico conocido como “abortaje de despegue”.
Esta maniobra implica frenar de inmediato y reducir potencia para mantener el control del avión en tierra, evitando cualquier riesgo de colisión.
Desde la Aerocivil señalaron que sí existió separación entre ambas aeronaves y que, afortunadamente, la situación no se convirtió en accidente.
Posible falla en comunicaciones
Uno de los puntos clave que analiza la investigación es un presunto “traslapo de comunicación” entre las torres de control Norte y Sur del aeropuerto.
De acuerdo con la información preliminar, el helicóptero habría cambiado de frecuencia justo cuando la torre Sur emitía instrucciones al avión de Latam para iniciar su despegue. Este cruce simultáneo de mensajes pudo haber generado confusión en las comunicaciones.
La autoridad aeronáutica recopila actualmente grabaciones, registros técnicos y datos de control aéreo para establecer con precisión qué ocurrió en esos segundos críticos.
Debate por la altitud del helicóptero
Otro aspecto bajo revisión es la altura a la que volaba el helicóptero. Mientras la autorización indicaba 9.500 pies, plataformas de monitoreo aéreo como FlightRadar24 mostraron registros que ubicarían la aeronave entre 8.800 y 8.900 pies.
Sin embargo, la Aerocivil aclaró que este tipo de aplicaciones no siempre ofrecen datos exactos para investigaciones técnicas, por lo que será la información oficial de radares y sistemas de control la que determine la altitud real.
La investigación continúa y será clave para establecer responsabilidades y reforzar los protocolos de seguridad en el principal aeropuerto del país.




