El desgarrador caso de Tonny, un perro que murió tras ser lanzado desde el piso 25 de un edificio en Bogotá, ha generado una ola de indignación nacional. En una reciente entrevista, el propietario del animal rompió el silencio para señalar directamente a Johan Esteban Velasco, un estudiante de Derecho y trabajador del sector judicial que vivía en su apartamento como el principal sospechoso de esta crueldad.
La tragedia ocurrió en medio de una convivencia que, hasta hace poco, parecía normal. El dueño de Tonny relató que, debido a necesidades económicas, decidió arrendar las habitaciones sobrantes de su hogar este año. Tras realizar filtros de seguridad y verificar antecedentes, aceptó al joven que está finalizando su carrera de Derecho, quien inicialmente le generó confianza y mantuvo una relación cordial con los demás habitantes.
Sin embargo, detrás de esa aparente normalidad, se escondían comportamientos que ya habían encendido las alarmas de otros residentes. Según el testimonio entregado a la revista SEMANA, el otro “roomie” del apartamento le había advertido sobre actitudes extrañas del sospechoso. Johan Velasco solía realizar movimientos inusuales con las manos y la boca, además de mostrar signos de paranoia, como vigilar constantemente por el orificio de la puerta de seguridad.
Una noche de caos y gritos antes del fatal desenlace
La noche de los hechos se tornó violenta cuando el propietario fue despertado por el sonido del citófono y la llegada de la Policía Metropolitana. Al salir de su habitación, se encontró con una escena perturbadora: el arrendatario se encontraba en un estado de alteración extrema, gritando incoherencias y pidiendo auxilio asegurando que “lo querían matar”.
El procedimiento policial para controlar al sujeto tomó cerca de una hora debido a su agresividad. Durante ese tiempo, las autoridades y el dueño del inmueble desconocían lo que le había sucedido a la mascota. El propietario mencionó que inicialmente pensó que Tonny estaba durmiendo en otra habitación, por lo que no notó su ausencia durante los primeros minutos de tensión.
El desgarrador hallazgo en la planta baja del edificio
La noticia más dolorosa llegó por parte del personal de seguridad del conjunto residencial. Mientras los uniformados forcejeaban con el presunto agresor en el interior del apartamento, los vigilantes informaron que el cuerpo de un perro yacía en el primer piso. Al asomarse por el balcón del piso 25, el dueño confirmó con horror que se trataba de su fiel compañero. “Me asomé al balcón y efectivamente era mi perro que estaba allá tirado”, dijo con tristeza.
Aunque el caso se encuentra bajo investigación, el propietario sospecha que el consumo de sustancias alucinógenas pudo haber detonado el comportamiento errático del estudiante. No obstante, enfatizó que será la justicia y los exámenes médicos legales los encargados de confirmar el estado del sospechoso al momento de lanzar al animal al vacío.
Actualmente, el señalado agresor se encuentra bajo custodia mientras la Fiscalía General de la Nación avanza en el proceso por maltrato animal. La comunidad y diversas organizaciones defensoras de los derechos de los animales han convocado a plantones para exigir que este crimen no quede impune y se aplique la máxima sanción posible bajo la Ley Gelman.












