La exintegrante de la junta directiva de Ecopetrol, Mónica de Greiff, advirtió que la empresa estatal enfrenta un fuerte impacto en su estructura de costos debido a la falta de nuevos campos de exploración en el país.
Durante una entrevista en el programa Mañanas Blu, la exdirectiva explicó que, aunque las utilidades recientes no han sido las mejores, el desempeño operativo de la compañía sigue cumpliendo con las metas técnicas previstas. Sin embargo, la ausencia de nuevos hallazgos petroleros está obligando a la empresa a operar en condiciones más costosas.
El recobro encarece la producción
Uno de los principales retos, según De Greiff, es que la petrolera ha tenido que intensificar el proceso de recobro en campos antiguos. Este mecanismo permite extraer petróleo residual mediante métodos secundarios y terciarios, pero exige mayores inversiones.
La diferencia en los costos es significativa. Mientras hace algunos años producir un barril de petróleo podía costar cerca de un dólar, en los actuales procesos de recobro el valor puede llegar hasta 22 dólares por barril.
Para la exdirectiva, esta situación refleja una tendencia preocupante: Colombia lleva más de ocho años sin descubrir nuevos campos, lo que presiona los costos de producción y reduce la competitividad de la compañía.
Factores externos que afectan las utilidades
Además de la falta de exploración, De Greiff señaló que las finanzas de Ecopetroltambién han enfrentado presiones por factores externos.
Entre ellos mencionó:
• La caída en el precio internacional del petróleo.
• La revaluación del peso colombiano, con una tasa de cambio que pasó de alrededor de 4.500 a 3.700 pesos por dólar.
• La implementación de nuevos impuestos que impactan la rentabilidad de la compañía.
Pese a estas dificultades, la petrolera sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos para el país. Solo en el último año, las transferencias al Estado —entre impuestos, regalías y dividendos— alcanzaron cerca de 35 billones de pesos, mientras que en el actual cuatrienio la cifra acumulada ronda los 180 billones.
El negocio en el Permian no debería venderse
Otro punto clave abordado por la exdirectiva fue la posibilidad de vender los activos de la compañía en la cuenca Permian Basin, en Estados Unidos.
De Greiff consideró que desprenderse de ese activo sería un grave error estratégico, ya que se trata de un negocio altamente rentable para la petrolera colombiana. De hecho, la producción en esa región creció cerca de 10 % el año pasado, mientras que en Colombia la producción de gas registró una caída cercana al 2 %.
A su juicio, renunciar a esa operación solo tendría sentido si existiera una alternativa más rentable, algo que actualmente no se vislumbra. Además, una venta podría generar pérdidas patrimoniales para la nación y complicaciones contractuales con socios internacionales como Occidental Petroleum.











