La guerra en Medio Oriente sumó un nuevo episodio este 3 de marzo tras un ataque con drones contra la embajada de Estados Unidos en Riad, capital de Arabia Saudita.
El Ministerio de Defensa saudí informó que fueron interceptados ocho drones en las cercanías de Riad y Al Kharj. Sin embargo, dos de los aparatos impactaron la sede diplomática estadounidense, provocando un incendio controlado y daños materiales menores.
La embajada pidió a sus ciudadanos permanecer resguardados, mientras que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respondió escuetamente al ser consultado sobre posibles represalias: “Lo descubrirán pronto”.
Además, la embajada estadounidense en Kuwait anunció su cierre indefinido ante el aumento de las tensiones regionales.
Israel amplía los bombardeos a Líbano e Irán
En paralelo, Israel intensificó sus operaciones militares con ataques simultáneos en Teherán y Beirut.
El ejército israelí confirmó bombardeos contra objetivos militares iraníes y posiciones del movimiento chií Hezbolá en el sur de Líbano. Entre los blancos atacados estuvo la cadena Al Manar, vinculada al grupo armado.
En territorio iraní, Israel aseguró haber atacado la sede de la radiotelevisión pública IRIB. Aunque las autoridades iraníes sostienen que la transmisión continúa, en la capital se reportaron fuertes explosiones.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, defendió la ofensiva en una entrevista con Fox News, argumentando que el objetivo es frenar el programa nuclear iraní antes de que se vuelva “intocable”.
Irán responde y amenaza el estrecho de Ormuz
Desde el inicio de la ofensiva, Irán ha lanzado misiles y drones contra bases estadounidenses en la región e Israel. Los Guardianes de la Revolución afirmaron haber ejecutado un “ataque de gran envergadura” contra una base aérea en Baréin, asegurando la destrucción de centros de mando.
Washington, por su parte, señaló que destruyó instalaciones militares estratégicas iraníes, incluidas plataformas de lanzamiento de misiles y drones.
La tensión también se trasladó al estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de petróleo. Autoridades iraníes advirtieron que podrían atacar cualquier embarcación que cruce la zona.
Trump advierte: la guerra podría durar más de un mes
El presidente Trump estimó que el conflicto podría extenderse entre “cuatro y cinco semanas”, aunque no descartó una participación militar más amplia si la situación lo requiere. Hasta ahora, seis militares estadounidenses han muerto desde el inicio de las hostilidades.
Israel, por su parte, anticipó “numerosos días” de combates y mantuvo restricciones internas como el cierre de escuelas y la prohibición de concentraciones públicas.
Mercados en alerta por el impacto global
La expansión del conflicto en múltiples frentes ha generado fuerte nerviosismo en los mercados financieros.
Las bolsas asiáticas registraron caídas significativas: Tokio perdió cerca del 3 %, mientras Seúl retrocedió más de 7 %. Al mismo tiempo, el precio del petróleo y el dólar se dispararon ante el temor de interrupciones en el suministro energético global.
Las tarifas de transporte marítimo también aumentaron de manera abrupta, reflejando el riesgo creciente en las rutas comerciales del Golfo Pérsico.
Un conflicto con repercusiones mundiales
Con ataques en varias capitales, amenazas sobre rutas estratégicas y un cruce constante de advertencias entre Washington, Tel Aviv y Teherán, la guerra en Medio Oriente entra en una fase crítica que no solo redefine el equilibrio regional, sino que impacta directamente la economía global.








