La Universidad Nacional de Colombia vive una nueva etapa de tensión institucional. La Asamblea Triestamentaria de la sede Bogotá declaró paro hasta el próximo 20 de marzo y reiteró que no reconoce a Ismael Peña Reyes como rector, pese al fallo judicial que confirmó su designación.
La decisión se tomó luego de que el Tribunal Superior de Bogotá ratificara en segunda instancia el nombramiento de Peña Reyes. Para la asamblea, el fallo no resuelve las controversias que rodearon el proceso de elección, por lo que anunciaron la suspensión de actividades académicas mientras avanzan espacios de deliberación interna.
En un comunicado dirigido a la comunidad universitaria y a la opinión pública, señalaron que el paro busca abrir un debate amplio sobre el rumbo institucional y las garantías democráticas dentro de la universidad.
Más de seis horas de debate en el León de Greiff
La jornada se desarrolló en el Auditorio León de Greiff, con participación presencial y virtual. Durante más de seis horas, estudiantes, profesores y trabajadores discutieron el impacto del fallo judicial y las posibles salidas a la crisis.
Según lo informado, el ambiente estuvo marcado por intervenciones críticas frente a la rectoría y llamados a fortalecer los mecanismos de participación universitaria.
Mesa constituyente universitaria: la apuesta de la asamblea
Entre las principales decisiones adoptadas está la convocatoria de una mesa constituyente universitaria. Este espacio tendrá como objetivo recoger propuestas para reformar lineamientos relacionados con el gobierno interno y la vida académica.
Las iniciativas que surjan deberán ser presentadas ante el Consejo Superior Universitario, máximo órgano de dirección de la institución.
Exigencias y garantías para la protesta
La asamblea también solicitó garantías para el desarrollo de la movilización y manifestó preocupaciones sobre la situación de algunas dependencias académicas. Insistieron en que el paro será un mecanismo de presión pacífico y deliberativo, enfocado en abrir un debate estructural sobre la gobernanza universitaria.
Con este anuncio, la sede Bogotá de la Universidad Nacional entra en un nuevo periodo de incertidumbre académica y administrativa, mientras se profundiza la discusión sobre la legitimidad de su actual rector y el modelo de gobierno universitario.











