El Parque Tayrona, uno de los destinos turísticos más emblemáticos de Colombia y el Caribe, fue cerrado de manera indefinida debido al deterioro de la seguridad en su zona de influencia. La medida, adoptada por Parques Nacionales Naturales de Colombia, busca salvaguardar la vida de visitantes, comunidades locales y funcionarios.
A diferencia de los cierres ecológicos programados cada año para permitir la recuperación del ecosistema, esta suspensión responde a amenazas directas, bloqueos en accesos, intimidaciones y cobros ilegales en los alrededores del área protegida.
Amenazas y disputa territorial en la Sierra Nevada
El parque, ubicado entre el mar Caribe y la Sierra Nevada de Santa Marta, recibe cerca de 600.000 turistas al año y abarca más de 15.000 hectáreas de biodiversidad. Sin embargo, la intensificación del conflicto armado ha impactado directamente su operación.
Según la Misión de Observación Electoral, el municipio de Santa Marta se encuentra en riesgo extremo de cara a las elecciones legislativas del 8 de marzo, debido a la confrontación entre el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Esta disputa por corredores estratégicos y control territorial se ha intensificado desde 2023, afectando tanto a la población civil como a sectores clave del turismo en el Caribe colombiano.
Comunidades, gobernanza y tensión social
La crisis no solo involucra a actores armados. Comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes han manifestado tensiones históricas con la administración del parque. Recientemente, autoridades indígenas anunciaron la reapertura simbólica de uno de los accesos como acto de protesta pacífica, solicitando reconocimiento institucional y coadministración del territorio.
La Defensoría del Pueblo ya había advertido en diciembre pasado sobre una escalada del conflicto en al menos 21 municipios de la región Caribe, con riesgos de homicidios, extorsiones y reclutamiento de menores.
Un impacto directo en el turismo y el proceso electoral
El cierre del Tayrona ocurre a pocas semanas de la temporada alta de Semana Santa y en un contexto político sensible. La decisión se conoció un día después de que el Gobierno anunciara la reanudación de diálogos con el Clan del Golfo en Qatar.
Mientras avanzan las negociaciones y persiste la confrontación armada, el principal parque natural de Colombia queda sin visitantes, en una señal clara de cómo la violencia sigue afectando sectores estratégicos como el turismo sostenible.











