El 9 de abril del 2024 se reportó la muerte de una mujer en una vivienda ubicada en el barrio Villa Campestre, en Puerto Colombia, Atlántico. De acuerdo con el informe de la Policía, la víctima, quien era pareja del señalado homicida, fue objeto de estrangulamiento.
En el primer interrogatorio, el hombre aseguró que su pareja se había quitado la vida debido a problemas en la relación. En su momento, las autoridades hallaron a la mujer suspendida en un columpio para la práctica de aeroyoga.
Por su parte, la Fiscalía determinó que la causa de la muerte fue asfixia mecánica.
Después de este dictamen, se efectuó otro con personal técnico que comprobó que las heridas halladas en el cuerpo de la víctima no fueron producidas por el columpio. Este dato fue reafirmado por los exámenes de Medicina Legal al encontrar en el cuerpo de la mujer golpes, marcas en el cuello y contusiones, tanto en brazos como en piernas.
Tras este examen, la Fiscalía entrevistó a allegados de la pareja, quienes confirmaron que la mujer era sometida a violencia económica, física y psicológica.
Luego de obtener estos testimonios y del material probatorio, un fiscal de la seccional Atlántico determinó que la causa de la muerte fue asfixia generada por una técnica de ‘jujitsu’, más exactamente, una llave usada para estrangular a su pareja sentimental, hasta ocasionarle la muerte.
Con estas pruebas, el CTI capturó al hombre en el sector de El Rodadero, en Santa Marta, el 4 de enero del 2026, cuando se encontraba en su vivienda.
El fiscal le imputó el delito de feminicidio agravado y, aunque el hombre no aceptó los cargos, deberá permanecer en centro carcelario mientras avanza el proceso.










