La Casa Blanca calificó como “muy imprudente” una pregunta sobre un eventual ataque militar de Estados Unidos contra Colombia, en medio de crecientes tensiones por la política antidrogas del Gobierno de Gustavo Petro.
Durante una rueda de prensa realizada el 7 de enero de 2026, la portavoz presidencial Karoline Leavitt fue consultada por un periodista sobre la posibilidad de que fuerzas especiales estadounidenses, como la Delta Force, actuaran en territorio colombiano.
“Sería muy imprudente responder esa pregunta”, se limitó a decir Leavitt, sin negar ni confirmar escenarios de intervención terrestre, aérea o encubierta.
#Noticia | En rueda de prensa, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, no negó ni confirmó que pudiera haber ataques terrestre contra Colombia en un futuro. Afirmó que revelar esa información no sería inteligente de su parte. pic.twitter.com/DUiV4gA6eg
— La FM (@lafm) January 7, 2026
Advertencias desde Washington
Aunque la vocera no amplió su declaración, la respuesta fue interpretada como una señal de presión política hacia Colombia. En repetidas ocasiones, el presidente Donald Trump ha cuestionado públicamente al Gobierno colombiano por lo que considera una falta de resultados concretos en la erradicación del narcotráfico.
En una comparecencia reciente, Trump lanzó una advertencia directa al mandatario colombiano al señalar que “Petro debería cuidar su trasero”, en referencia a acusaciones provenientes de sectores del Gobierno estadounidense que vinculan a funcionarios cercanos al presidente colombiano con estructuras del narcotráfico.
Una eventual intervención en Colombia suena bien para Trump
La tensión aumentó cuando Trump, al ser interrogado por la prensa sobre una eventual intervención militar de Estados Unidos en Colombia, respondió de forma tajante: “Suena bien para mí. Sí”, una frase que generó preocupación tanto en círculos políticos colombianos como en analistas de seguridad regional.
Colombia en la agenda de seguridad de EE.UU.
Washington ha reiterado que espera una reducción significativa en la producción y exportación de drogas desde Colombia, país que sigue ocupando un lugar central en la agenda de seguridad regional estadounidense. Las declaraciones de Leavitt, aunque breves, refuerzan la percepción de que Estados Unidos no descarta medidas más contundentes si considera que no hay avances suficientes, o si va por otros intereses.
Por ahora, no existe un anuncio oficial sobre acciones militares, pero la negativa de la Casa Blanca a cerrar esa posibilidad mantiene el tema como uno de los focos más delicados en la relación bilateral entre ambos países.












