El embajador encargado de Colombia en Nicaragua, Óscar Muñoz, volvió a quedar en el centro de la polémica tras revelarse videos y fotografías en los que aparece bailando y compartiendo con Carlos Ramón González, exdirector del Dapre y hoy prófugo de la justicia por el escándalo de corrupción de la UNGRD.
Las imágenes, divulgadas en exclusiva por W Radio, muestran a González disfrutando de una parranda navideña en Managua, evento promovido por la Cancillería y la Embajada de Colombia en Nicaragua, pese a que el Ministerio de Relaciones Exteriores aseguró inicialmente que no se trató de una actividad oficial ni patrocinada por la misión diplomática.
#ExclusivaW | W Radio revela nuevas imágenes del prófugo Carlos Ramón González en “trencito” en la parranda vallenata convocada por la @CancilleriaCol en Nicaragua mientras evade la justicia en Colombia.
Además, La W pudo confirmar que quien aparece bailando en el primer video… pic.twitter.com/15wFyFMOlI— W Radio Colombia (@WRadioColombia) December 17, 2025
En medio del nuevo escándalo y tras la presión generada por los videos filtrados, la Cancillería ordenó la apertura de una investigación disciplinaria para establecer posibles responsabilidades de funcionarios diplomáticos involucrados en el evento.
En una comunicación posterior a su primer pronunciamiento, el Ministerio de Relaciones Exteriores informó que solicitó a la Oficina de Control Disciplinario Interno asumir de manera inmediata la investigación “a fin de establecer las posibles responsabilidades del Encargado de Negocios y/o demás funcionarios de la Embajada de Colombia en Nicaragua”.
Asimismo, la Cancillería señaló que, para garantizar la eficacia y unidad de la acción disciplinaria, informará a la Procuraduría General de la Nación, con el objetivo de que ese ente de control, en el marco de sus competencias, asuma la investigación correspondiente. El Ministerio también aseguró que pondrá a disposición de la Procuraduría “sin ninguna reserva” toda la información, datos y elementos probatorios que estén en su poder.
Las imágenes conocidas muestran que, pese a los desmentidos oficiales, en el evento sí hubo presencia de publicidad institucional de la Embajada de Colombia en Nicaragua, ubicada discretamente en la parte posterior del escenario. En una de las fotografías reveladas, Carlos Ramón González aparece posando junto a esa publicidad oficial, aun cuando es requerido por la justicia colombiana y enfrenta una orden de extradición vigente. De hecho, Interpol ya expidió circular roja en su contra.
De acuerdo con fuentes directas que asistieron a la parranda, el evento incluyó un discurso de apertura, alrededor de las 7:30 p. m., a cargo del propio embajador (e) Óscar Muñoz, acompañado por el director del Teatro Nacional de Nicaragua, Ramón Rodríguez. Para ese momento, González ya se encontraba en el lugar, aunque intentando mantener un perfil bajo.
Las mismas fuentes señalaron que el cantante Albeiro González, quien se presentó en la parranda, agradeció públicamente al embajador Óscar Muñoz por la invitación, sin que hasta ahora la Cancillería haya aclarado quién gestionó o financió su traslado a Nicaragua, un punto que no fue explicado en los comunicados oficiales.
Durante el evento, según relataron asistentes, se repartió aguardiente entre el público, mientras que diplomáticos de otros países fueron ubicados en las primeras filas y atendidos por personal del teatro. En medio de la celebración, Carlos Ramón González fue visto conversando con miembros del cuerpo diplomático y participando activamente en la parranda.
Tras la difusión de los videos, la Cancillería reiteró que no patrocinó el evento y que la Embajada se habría limitado a promocionar la actividad entre el cuerpo diplomático y los connacionales. Además, sostuvo que no existió invitación directa ni gestión alguna por parte de la misión diplomática o de sus funcionarios hacia Carlos Ramón González.
Sin embargo, los nuevos elementos revelados por W Radio, sumados a la apertura de la investigación disciplinaria, mantienen abiertas las dudas sobre el verdadero rol de la Embajada y de sus funcionarios en un evento en el que un prófugo de la justicia colombiana se movió con total libertad.











