Los habitantes del barrio Santa Bárbara Central, en la localidad de Usaquén, viven en estado de alerta permanente por cuenta de una banda delincuencial que viene ejecutando atracos violentos de forma reiterada en el norte de Bogotá.
Según denuncian los residentes, los delincuentes se movilizan principalmente en una moto naranja y, en algunos casos, en un vehículo gris, con los que interceptan a sus víctimas sin importar la hora ni el lugar.
Atracos con armas blancas y de fuego
Vecinos del sector aseguran que la violencia ha ido en aumento y que los atacantes no solo buscan robar, sino que actúan con una agresividad extrema.
“No es solo robo. Ellos salen a matar, no se miden”, afirmó uno de los habitantes, quien explicó que las víctimas han sido amenazadas con cuchillos y armas de fuego, incluso cuando ya han entregado sus pertenencias.
Durante noviembre se reportaron varios hechos graves, entre ellos el ataque a una mujer a la que le arrancaron sus anillos de matrimonio y el apuñalamiento de otro residente durante un hurto masivo.
El crimen que encendió las alarmas
La situación alcanzó su punto más crítico a comienzos de diciembre, cuando el estudiante Jean Claude Bossard fue asesinado durante un intento de robo en la zona.
#Bogotá Un intento de robo terminó con la muerte de Jean Claude Bossard, un joven empresario de 29 años, en la 19 con 108.
Los delincuentes huían en una moto naranja cuando un policía en bicicleta oyó los disparos y los interceptó.
📹 Las cámaras captaron el momento en que el… pic.twitter.com/nUoSCcXhC9— Pulzo (@pulzo) December 4, 2025
De acuerdo con reportes oficiales, uno de los presuntos responsables, un menor de 16 años con antecedentes por hurto, fue capturado. Sin embargo, los residentes aseguran que la estructura criminal sigue operando y que tendría más integrantes activos.
Comunidad organizada, pero con poca respuesta
Ante el miedo creciente, los vecinos han creado redes comunitarias de alerta, grupos de comunicación y han reforzado el contacto con la Policía Metropolitana de Bogotá. No obstante, denuncian largos tiempos de respuesta, cuadrantes extensos y la reincidencia de delincuentes capturados.
“Los capturan y a los pocos días vuelven a las calles. No alcanzamos ni a respirar tranquilos”, señaló otro residente.
Rechazan la justicia por mano propia
Pese a la desesperación, la comunidad insiste en que no quiere tomar la justicia por sus propias manos, aunque advierte que la tensión va en aumento.
“No queremos violencia, pero la gente está llegando al límite. Sentimos que estamos solos”, expresó un vecino. Además, alertan que aunque las autoridades incauten vehículos, la banda consigue otros medios para continuar delinquiendo.
Los residentes piden mayor presencia policial, acciones judiciales efectivas y una respuesta integral del Estado para frenar una ola de violencia que ya rompió la sensación de seguridad en uno de los sectores tradicionalmente tranquilos del norte de la capital.












