El país sigue de luto por la pérdida de 16 estudiantes del Liceo Antioqueño de Bello, tras el accidente del bus el pasado domingo 14 de diciembre que los transportaba y que pasaba por la carretera entre Remedios y Segovia en Antioquia. El conductor del automotor, quien falleció, dejó también más de 20 personas heridas.
Con el paso de las horas se conocen relatos de estudiantes sobrevivientes; Nicolás Ochoa Vahos es uno de ellos, quien compartió su testimonio con un medio local.
Según recordó Nicolás, la mayoría de sus compañeros estaban durmiendo después de pasar su último día de excursión en Tolú-Coveñas. Tras breves minutos, mientras pasaban por una curva, el vehículo se precipitó por el abismo.
Luego, recordó sentir vacío y corrió a despertar a algunos de sus compañeros.
“Íbamos en una recta y de la nada sentí un cambio impresionante de dirección, fue ahí cuando todos los que estaban dormidos se despertaron y comenzaron a gritar”.
Después, todo fue caos y aseveró que lo único que hizo fue cerrar los ojos para aplacar el miedo.
“Tras el impacto los abrí (los ojos) y me di cuenta de que de milagro estaba vivo, pero tenía encima de mí tres palos grandes que me impedían moverme. Sentí la sangre que me corría por la cara, miré mi camiseta y estaba roja, y del dolor y la adrenalina me quedé quieto”, dijo al medio El Colombiano.
Otro de los sobrevivientes salió del bus, escaló la montaña y pidió ayuda a un camión que por esas horas transitaba por el lugar del siniestro, lo que les permitió a las autoridades salvar a varios de sus compañeros.
Sin embargo, recordó que no todos los que pasaban por el lugar los ayudaron.
“Yo le pedía a Dios y a mi papá que no me dejara morir. A él lo mataron hace cuatro años, y desde ese entonces siento que él me ha ayudado con muchas cosas a pesar de ya no estar aquí presente. Creo que pasaron más de dos horas y nada que nos ayudaban. Incluso había gente que iba en carros o en motos y solo se tomaban la cabeza, pero seguían; eso me dolió mucho”, declaró.
Con tristeza recordó a sus amigos, algunos de ellos sin vida. “De siete que íbamos en mi salón solo nos salvamos dos, Ximena y yo. Murieron Laura, Mafe, Mariana, Paulina y Mateo. Me dolió mucho perderlos porque compartíamos todos los días”.
Hipótesis de la investigación
Las autoridades, quienes ya iniciaron la indagación, aseguran que aún no hay una causa concluyente del accidente. No obstante, la hipótesis más fuerte es un microsueño del conductor Jonathan Alexander Taborda, de 27 años, quien también falleció.
Según los informes periciales, Taborda no habría hecho el cambio de dirección, llevando el vehículo al abismo. Por el momento, la Policía sigue recopilando pruebas y testimonios que permitan esclarecer el desencadenante del siniestro vial.













