La tercera fecha de los cuadrangulares semifinales de la Liga BetPlay 2025-II dejó una nueva escena de violencia en el fútbol colombiano. En el estadio Metropolitano de Itagüí, un grupo de hinchas de Atlético Nacional atacó de forma violenta a varios aficionados del Junior de Barranquilla que, según las autoridades, habrían ingresado de manera infiltrada al escenario deportivo.
Lo que debía ser un duelo vibrante entre dos equipos protagonistas terminó empañado por la tensión en las tribunas, donde se desató una especie de “cacería” contra los seguidores visitantes.
Imágenes de la golpiza generaron indignación en redes
Las agresiones quedaron registradas en múltiples videos difundidos en redes sociales tras el encuentro. En ellos se observa a hinchas de Nacional golpeando repetidamente a aficionados del Junior, quienes intentaron refugiarse entre los asientos y pasillos del estadio para evitar los ataques.
Las imágenes muestran puños, patadas y persecuciones dentro de las gradas, generando escenas de pánico entre los asistentes, muchos de los cuales debieron alejarse o buscar zonas seguras para evitar quedar en medio de la violencia. La difusión de las grabaciones provocó un fuerte rechazo ciudadano y una ola de críticas por la falta de control dentro del estadio.
Autoridades investigan y evalúan sanciones
Pese a la intervención de la logística y la Policía, que lograron dispersar a los agresores, el impacto de los hechos fue evidente. En las próximas horas, la Alcaldía de Itagüí, la Dimayor y los organismos de seguridad revisarán las imágenes para identificar a los responsables y tomar decisiones disciplinarias.
Las autoridades también analizan cómo se habría permitido el ingreso de hinchas visitantes, pese a estar prohibido para este compromiso.
El partido terminó empatado, pero la violencia opacó el fútbol
El encuentro, disputado en el estadio de Itagüí debido a la ocupación del Atanasio Girardot por el concierto de J Balvin, terminó empatado 1-1. Sin embargo, la atención de la noche quedó lejos del campo de juego. Las agresiones, el miedo colectivo y la sensación de inseguridad volvieron a encender el debate sobre la violencia en los estadios y la necesidad de reforzar los controles en el fútbol profesional colombiano.










