La capital colombiana fue escenario de una de las operaciones más sorprendentes contra la criminalidad digital. Alias ‘El Grindr’, como fue apodado por las autoridades, convirtió la aplicación de citas en su “campo de cacería” para atrapar a turistas extranjeros que llegaban a Bogotá por negocios o turismo.
El protagonista del expediente es Mario Antonio Modesti Cañizales, de 37 años, un hombre con antecedentes en Venezuela y señalado como el cerebro de una estructura criminal que perfeccionó una modalidad de robo con tintes cinematográficos.
Según la investigación, el delincuente creaba perfiles falsos, acordaba citas íntimas y, una vez frente a la víctima, la inducía al consumo de sustancias que la dejaban en estado de indefensión. En cuestión de minutos, despojaba a sus objetivos de dinero, celulares, tarjetas y documentos.
Uno de los casos que se conoció recientemente fue el de Hans Müller, un ciudadano alemán de 62 años recién pensionado, había llegado a Bogotá con la ilusión de recorrer Colombia durante mes y medio. Pero lo que prometía ser una experiencia turística se convirtió en una tragedia.
El extranjero fue encontrado desnudo, drogado y con golpes en la cabeza y la espalda en la habitación de un hotel de la zona T, en el norte de la ciudad. Su rescate fue posible gracias a un amigo colombiano que lo conocía desde hacía varios años.
El método de los pasaportes falsos
Fuentes de la Policía confirmaron al diario El Tiempo que el estafador utilizaba técnicas caseras pero efectivas para suplantar identidades. Llegaba a fotografiar pasaportes reales de sus víctimas y luego los manipulaba digitalmente para pegarlos sobre los suyos.
Un sistema rudimentario que parecía salido de Misión Imposible, pero que le permitió moverse por hoteles y negocios sin levantar sospechas.
Antecedentes en Venezuela y fuga a Colombia
Modesti no era un improvisado. En Venezuela ya había sido investigado junto con su pareja sentimental por una red dedicada a drogar y robar turistas. Al ser descubierto, escapó y se refugió en Colombia, donde encontró un terreno fértil para reactivar la operación criminal.
En Bogotá y Villavicencio repitió el patrón: citas pactadas en hoteles, drogas suministradas en encuentros y robos millonarios. La investigación reveló que incluso utilizaba los recursos obtenidos para lavar dinero y adquirir bienes en la región, consolidando así una fachada de solvencia económica.
40 víctimas y más de 500 millones en robos
De acuerdo con la Seccional de Protección y Servicios Especiales de la Policía Metropolitana, en apenas un mes de investigación se logró documentar al menos 40 víctimas de alias ‘El Grindr’.
Las pérdidas superan los 500 millones de pesos, una cifra que da cuenta de la magnitud del delito.
Las autoridades lograron incautar teléfonos celulares, dispositivos electrónicos y pasaportes adulterados, piezas clave para probar la existencia de la red criminal.
Captura e imputación de cargos
La Fiscalía imputó a Modesti hurto agravado y falsedad en documento público, delitos que podrían costarle una condena mínima de 14 años de prisión. Actualmente permanece recluido en la cárcel La Modelo de Bogotá, mientras avanzan las indagaciones y se buscan más posibles víctimas.
Un fenómeno que preocupa a las autoridades
El caso de alias ‘El Grindr’ expone un fenómeno silencioso: las trampas digitales a través de apps de citas, que cada vez son más frecuentes en Bogotá. La Policía Metropolitana ha advertido que este tipo de delitos se ha sofisticado con el uso de documentos falsos, perfiles virtuales y sustancias difíciles de rastrear en exámenes toxicológicos.












