Con cartas, Colombia busca restablecer la relación con Estados Unidos, que afronta un momento delicado por la molestia que habrían causado declaraciones del presidente Gustavo Petro y de su gobierno sobre un supuesto golpe de Estado, que involucraría a funcionarios y congresistas estadounidenses.
A primera hora de este lunes se conoció que el presidente Petro envió una misiva a Donald Trump, a manera de desagravio, en la que explicaba que no había hecho señalamientos directos contra el secretario de Estado, Marco Rubio.
Pero esa no fue la única carta. Más tarde, el embajador en Washington, Daniel García-Peña, envió otra comunicación a Michael Kozak, responsable de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado de EE. UU., en la que pide cita para hablar sobre el contenido de la misiva de Petro, la cual le adjunta.
“Agradecería la oportunidad de conversar sobre su contenido con usted a la mayor brevedad posible, tras nuestra conversación del 16 de junio”, señala García-Peña.
Así las cosas, pareciera que el gobierno colombiano ha bajado el tono y busca caminos para recomponer la relación. El viernes pasado, el presidente Petro también había afirmado que no creía que Marco Rubio estuviera detrás de un golpe de Estado en su contra.











