Andrés Idárraga, ministro de Justicia encargado, deja el cargo por orden del presidente Gustavo Petro en medio de disputas internas y críticas por su gestión, especialmente tras la polémica decisión de no autorizar la publicación de las cifras oficiales sobre cultivos de coca en el país.
La salida ocurre, además, a solo cuatro días del encuentro entre Gustavo Petro y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Washington, donde uno de los temas centrales será precisamente el crecimiento de los narcocultivos y la producción potencial de cocaína en Colombia.
Aunque la decisión toma por sorpresa a algunos sectores, desde la semana pasada se conocía que en Casa de Nariño ya se estaban revisando hojas de vida para un eventual relevo en esta cartera.
Un funcionario cercano a la Fiscalía y rodeado de controversias
Idárraga venía desempeñándose como secretario de Transparencia de la Presidencia desde 2022, cargo desde el cual construyó una relación cercana con la fiscal general Luz Adriana Camargo.
Su paso por el Gobierno también estuvo marcado por polémicas familiares y políticas. Su esposa, Andrea del Pilar Verdugo, tuvo que renunciar a un alto cargo en la Fiscalía luego de que el director de la Unidad Nacional de Protección (UNP), Augusto Rodríguez, lo señalara públicamente de usar supuesta influencia en el ente acusador para intimidar a contradictores.
El funcionario llegó al Ministerio de Justicia a finales de noviembre de 2025, luego de que el expresidente de la Corte Suprema César Julio Valencia rechazara el ofrecimiento del Gobierno para reemplazar al entonces ministro Eduardo Montealegre.
Con su salida, esta cartera completa cuatro cambios en poco más de tres años, consolidándose como una de las posiciones más inestables del gabinete Petro.
Una gestión cuestionada y conflictos internos
La administración de Idárraga al frente del Ministerio fue duramente criticada. Según fuentes del Gobierno, no logró avances significativos en los temas prioritarios, en especial en la Ley de Sometimiento de bandas criminales, una de las apuestas más complejas del Ejecutivo.
En contraste, su gestión estuvo marcada por enfrentamientos directos con altos funcionarios del Gobierno. Uno de los más fuertes fue con el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, a quien acusó de un supuesto espionaje en su contra mediante el software Pegasus. También tuvo choques con el propio Augusto Rodríguez y con el exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), Jorge Iván Lemus.
Idárraga llegó a denunciar públicamente que su celular había sido infiltrado cuando aún era secretario de Transparencia, y aseguró que existía un informe de contrainteligencia que apuntaba a seguimientos ordenados desde el sector Defensa.
Desmentidos, reuniones y un pulso político perdido
Las acusaciones fueron rechazadas tajantemente por el ministro Pedro Sánchez, quien desacreditó el supuesto informe técnico en el que Idárraga basaba sus denuncias. El cruce de versiones escaló a tal punto que el propio presidente Petro tuvo que convocar reuniones para intentar bajar la tensión entre sus ministros.
En su reemplazo, quien llegará a encabezar la cartera de justicia será el abogado Jorge Iván Cuervo, quien enfrentará el reto de recuperar estabilidad en un momento clave tanto para la agenda interna como para la relación bilateral con Estados Unidos.










