Catherine O’Hara, recordada por generaciones por su papel en Mi pobre angelito y por una carrera sólida en cine y televisión, falleció a los 71 años, según confirmaron medios internacionales y un comunicado oficial de su agencia, Creative Artists Agency (CAA).
La actriz murió en su residencia de Los Ángeles, tras enfrentar una breve enfermedad, cuyos detalles no fueron revelados por su familia ni por su equipo cercano.
Una figura clave del humor en cine y televisión
Catherine O’ Hara construyó una trayectoria marcada por la versatilidad, el carisma y un humor inconfundible. Para el público masivo, su rostro quedó grabado como Kate McCallister, la madre de Kevin, en la famosa saga de películas de ‘Mi Pobre Angelito’, una de las películas navideñas más icónicas de todos los tiempos estrenada en la década de los 90.
O’Hara también dejó huella en producciones como Beetlejuice, donde su estilo excéntrico y natural confirmó su talento para la comedia, convirtiéndola en una actriz imprescindible del género.
Una carrera exitosa a lo largo de los años
En los últimos años, O’Hara logró conquistar a nuevas generaciones gracias a su papel como Moira Rose en la serie Schitt’s Creek. Esta interpretación le valió premios Emmy y el aplauso unánime de la crítica, consolidando su vigencia en una industria cambiante.
Su capacidad para reinventarse la mantuvo activa hasta el final de su carrera, con participaciones recientes en proyectos televisivos y cinematográficos.
Reacciones en Hollywood y un legado que perdura
La noticia de su fallecimiento provocó una ola inmediata de reacciones en Hollywood. Colegas, productores y equipos de trabajo expresaron mensajes de admiración y tristeza, destacando no solo su talento, sino su calidad humana.
“Es una gran pérdida, no solo para el estudio, sino para el mundo entero. Es una leyenda”, señalaron desde el entorno de uno de sus últimos proyectos.
Más allá de premios y reconocimientos, Catherine O’Hara deja un legado difícil de igualar. Su humor, sensibilidad y presencia en pantalla acompañaron a millones de espectadores durante décadas y la convirtieron en una de las actrices más queridas de la industria.
Hollywood la despide, pero su obra seguirá viva en cada escena que logró hacer reír y emocionar al público alrededor del mundo.











