Mientras avanzan las investigaciones por el atentado con granada ocurrido en la noche del 22 de enero en el barrio Santa Fe, en el centro de Bogotá, las autoridades ya manejan varias hipótesis sobre los posibles móviles del ataque que dejó un hombre muerto y al menos 13 personas valoradas por personal médico.
Una extorsión ocurrida meses atrás
Una de las primeras líneas de investigación surgió a partir del testimonio de la administradora del establecimiento Troya. Según reveló el comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, Giovanni Cristancho, la mujer aseguró que había recibido llamadas extorsivas hace más de ocho meses, aunque desde entonces no volvió a ser contactada.
Las autoridades analizan si ese antecedente podría estar relacionado con el ataque o si se trata de un hecho aislado sin conexión directa.
¿Un ataque dirigido a una persona específica?
Otra hipótesis apunta a que el atentado no iba dirigido contra los establecimientos, sino contra una persona que se encontraba en el exterior de los locales al momento de la explosión.
De acuerdo con información conocida por Noticias Caracol, los investigadores buscan establecer si el objetivo era un cliente o un trabajador, y si este tendría vínculos con estructuras
Posible disputa por control territorial
La línea de investigación que cobra más fuerza es la relacionada con una disputa por el control territorial en esta zona del centro de la ciudad.
El secretario de Seguridad, César Restrepo, le confirmó a EL TIEMPO que el ataque podría estar vinculado a una confrontación entre bandas criminales y que en ella podría estar involucrada la organización conocida como el Tren de Aragua.
Este sector es considerado uno de los puntos más sensibles de la capital por su alta presencia de economías ilegales.
Investigación en curso y de cámaras
Mientras se consolidan estas hipótesis, la Policía y la Fiscalía revisan cámaras de seguridad, recolectan testimonios y analizan los movimientos previos al ataque para identificar a los responsables.
La zona continúa acordonada y bajo vigilancia, mientras las autoridades insisten en que ninguna línea de investigación ha sido descartada.











