Desde el pasado 12 de diciembre, una investigación del diario EL TIEMPO reveló que la Fiscalía General de la Nación seguía el rastro de una mujer vinculada al envío de las frambuesas envenenadas que causaron la muerte de Inés de Bedout y Emilia Forero, dos niñas de 14 y 13 años respectivamente, en el norte de la capital.
La principal sospechosa continúa siendo Zulma Guzmán, una ciudadana bogotana recluida actualmente en una cárcel de Londres, señalada de ordenar el envío del paquete contaminado con talio.
Una segunda mujer involucrada en el caso era conocida como “Zenai”, pero ya fue identificada como Zenaida Vargas Pava, quien presuntamente fue la persona que entregó al domiciliario el paquete con las frambuesas y chocolate congelado.
El rastro del domiciliario
Tras varias semanas de búsqueda, los investigadores lograron ubicar al domiciliario, quien había cambiado de empleo, pero conservaba el mismo número de celular. Su testimonio fue clave ya que él recordaba el servicio debido a la buena propina que recibió por la encomienda y además, de su teléfono se extrajeron los números desde los cuales fue contactado para llevar el paquete. El teléfono del domiciliario fue clave para dar con la identificación de Zulma Guzmán y una amiga suya.
El testimonio del mensajero
El domiciliario relató que llegó a un edificio de tres pisos cerca del parque de la 93. Allí, una mujer de edad avanzada fue quien le entregó el paquete.
“Bajó una señora de edad, tenía el cabello blanco completamente, de gafas, cabello largo. Me entregó el paquete, me confirmó la dirección, me pagó en efectivo y me dio 10 mil pesos”, señaló.
Al llegar al conjunto residencial de la familia De Bedout, una menor se negó inicialmente a recibir el paquete, argumentando que no lo habían solicitado. El mensajero explicó que, tras marcar la entrega como fallida, recibió una llamada de la mujer que le había dado el paquete, pidiéndole que regresara.
“Salió una niña rubia de unos 12 o 13 años. Ella me dijo que no habían pedido nada. Yo alcancé a bajar como la mitad del camino, cuando la señora que me entregó me llamó y me dijo que por qué había marcado la entrega como fallida, yo le dije que no lo había entregado porque las personas que salieron del apartamento no conocían el pedido”, dijo el domiciliario.
Finalmente, el domiciliario regresó por solicitud de la señora que lo había enviado y entregó el paquete a nombre de Martín de Bedout, hermano de Inés, una de las víctimas por envenenamiento.
Investigación en curso
Las autoridades continúan recopilando pruebas para determinar el grado de participación de Zenaida Vargas Pava y esclarecer completamente la cadena de responsabilidades en uno de los casos criminales más impactantes de los últimos años en Bogotá.










