El Ejército Nacional de Colombia oficializó un nuevo relevo en su alto mando como parte de un proceso de reorganización institucional. El general Juan Miguel Huertas Herrera fue apartado del Comando de Personal, una de las dependencias más estratégicas de la fuerza, y reasignado a un cargo administrativo dentro del Comando del Ejército, sin mando operativo ni capacidad de decisión estratégica.
Este movimiento es interpretado al interior de la institución como una decisión de transición, habitual en procesos de relevo, y que suele anteceder la salida definitiva de oficiales de alto rango. La medida se enmarca en una reconfiguración más amplia que impacta a la cúpula militar y busca redefinir responsabilidades y liderazgos dentro del Ejército.
La reorganización no se limita al caso de Huertas Herrera. De acuerdo con información conocida, al menos cinco altos mandos y cerca de 18 generales han sido reubicados, retirados o trasladados de sus cargos en diferentes regiones del país, en uno de los ajustes más amplios realizados en los últimos años.
Dentro de estos cambios también se confirmó el relevo del mayor general Olveiro Pérez Mahecha, quien dejó la Inspección General del Ejército. En su reemplazo fue designado el mayor general Giovanni Rodríguez León, mientras que otros oficiales, como el mayor general José Enrique Gualteros Gómez y el brigadier general Juan Diego Sepúlveda Palacio, cesaron funciones en posiciones estratégicas.
Las decisiones fueron incluidas en un decreto presidencial que se encuentra en fase de elaboración y a la espera de la firma del presidente Gustavo Petro para su entrada en vigencia. Desde el Gobierno se ha señalado que estos movimientos responden a procesos normales de evaluación, control y reorganización del mando militar.
Aunque el relevo del general Huertas Herrera coincide con investigaciones disciplinarias en curso, desde las autoridades se ha indicado que los traslados forman parte del ajuste estructural del Ejército. Mientras avanzan los procesos de control, el oficial permanecerá en funciones administrativas, apartado de cualquier rol operativo.
Con estos relevos, el Ejército Nacional entra en una nueva etapa de reordenamiento interno, en la que el Gobierno busca consolidar cambios en la cúpula militar y reforzar los mecanismos de control y supervisión dentro de la institución.












