El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló que su administración ya había planificado una segunda ola de ataques contra Venezuela, la cual fue cancelada tras las recientes decisiones del régimen chavista de excarcelar a un número significativo de presos políticos.
Según explicó el mandatario, la operación militar estaba prevista con antelación y formaba parte de la estrategia de presión sobre Caracas. Sin embargo, Trump aseguró que los movimientos del gobierno de Delcy Rodríguez fueron interpretados como una señal concreta de apertura, lo que llevó a reconsiderar el uso de la fuerza.
“Gracias a esta cooperación, he cancelado la segunda ola de ataques, que se esperaba previamente, y parece que no será necesaria”. afirmó el presidente, quien calificó la liberación de detenidos políticos como un gesto “inteligente” en la búsqueda de la paz y la estabilidad regional. Aun así, dejó claro que las fuerzas estadounidenses permanecen desplegadas como medida de disuasión: “todos los barcos permanecerán en su lugar por motivos de seguridad”.
Trump también destacó la cooperación entre Washington y Caracas en el sector energético, señalando que Estados Unidos participa en la modernización de la infraestructura petrolera y gasífera venezolana. De acuerdo con el mandatario, grandes compañías petroleras invertirán más de 100.000 millones de dólares en el país, y los acuerdos serán revisados en reuniones próximas en la Casa Blanca.
Desde Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó el inicio de los procesos de excarcelación y aseguró que se trata de una decisión orientada a reducir la confrontación y avanzar hacia la normalización institucional.
Hasta el momento se sabe que se han liberado 11 presos políticos pero se espera que esa cifra aumente en los próximos días.
Varias ONG afirman que aún cientos de presos políticos permanecen detenidos y reclaman una amnistía general. En la misma línea, la Plataforma Unitaria Democrática exigió que las liberaciones vayan acompañadas del cese de la represión y del desmantelamiento de grupos armados irregulares.
Aunque la cancelación del segundo ataque marca un punto de inflexión, el propio Trump advirtió que la situación sigue bajo estricta vigilancia y que Estados Unidos mantiene todas las opciones abiertas si se frenan los avances prometidos.












