En declaraciones para el diario El País, Gustavo Petro reveló que llegó a pensar que en cualquier momento una fuerza de asalto podía aterrizar en la azotea de la Casa de Nariño y llegar hasta su despacho, tras las insinuaciones públicas del presidente estadounidense Donald Trump.
Ante la pregunta del medio de si pensó que podía correr con la misma suerte de Maduro, Petro respondió: “Indudablemente. Nicolás Maduro o cualquier presidente en el mundo puede ser extraído si no concuerda con ciertos intereses”.
Estas preocupaciones surgieron después de comentarios de Trump en los que dijo que una operación militar, similar a la realizada por EE. UU. en Venezuela, sonaba bien para el presidente norteamericano.
Llamada que cambió el clima
La percepción de amenaza disminuyó después de una llamada telefónica sostenida entre Petro y Trump el 7 de enero, que duró más de una hora y culminó en un tono “amistoso” según ambos gobiernos. Petro afirmó que durante la conversación pudo expresar sus opiniones y que, aunque persisten desacuerdos, identificaron puntos de coincidencia, especialmente en la lucha contra el narcotráfico y la transición política en Venezuela.
Sin embargo, el presidente Colombiano aún no descansa tranquilo frente a la amenaza norteamericana de una intervención. “Creo que se la amenaza se congeló, pero puedo equivocarme. No supimos qué acción militar se planificaba, solo que había una en curso. Trump me dijo en la llamada que estaba pensando en hacer cosas malas en Colombia. El mensaje era que estaban preparando algo ya, planificándolo, una operación militar”.
Tras esa llamada en la que se liberó la tensión diplomática, Trump invitó a Petro a la Casa Blanca, pese a que en el pasado reciente Trump había hecho declaraciones públicas muy críticas y, en algunos casos, ofensivas contra el presidente colombiano.
El intercambio se da en un contexto de tensión regional tras la operación militar en Venezuela, acusaciones no probadas de vínculos de Petro con el narcotráfico por parte de Trump y demandas de resultados más contundentes en la lucha antidroga por parte de Washington.
Aunque no hay confirmación de que existiera un plan militar concreto contra Colombia, las declaraciones del presidente estadounidense y la percepción de amenaza que expresaron en Bogotá reflejan un momento delicado en las relaciones bilaterales.












