El caso de la muerte de dos menores de edad por el consumo de frambuesas contaminadas con talio, ocurrido el pasado 5 de abril, conmocionó al país. Hace poco, el grupo de investigación de la Policía que asumió el caso fue notificado de otra pista que ayudaría a esclarecer este intrincado caso.
De acuerdo con información recopilada por Caracol Radio y que hace parte del expediente, la empresaria Guzmán habría instalado un GPS en el vehículo de Juan de Bedout, padre de una de las menores fallecidas.
Esta instalación, según el informe de las autoridades, se logró por medio de engaños, pues al parecer, Zulma Guzmán se hizo pasar por vendedora inmobiliaria para ingresar al conjunto residencial donde vivían las víctimas.
Tras su ingreso, la mujer, según consta en los reportes del edificio, se dirigió al parqueadero y allí habría identificado el automóvil del empresario e instalado el dispositivo.
Luego, habría intentado dejar una cámara de seguridad, pero fue descubierta por uno de los vigilantes del edificio. Esta acción quedó grabada en el sistema de cámaras de la unidad residencial.
¿En qué va la investigación?
La Fiscalía General de la Nación anunció hace varios días que Guzmán tiene circular roja de Interpol y estaría siendo buscada en 195 países. Las autoridades que le han seguido el rastro detectaron que viajó a Argentina tan pronto salió a la luz la intoxicación y muerte de las adolescentes. Luego hizo un recorrido por Brasil, España y el Reino Unido.
A su vez, la entidad recopiló los movimientos de la señal de celular del economista y en uno de ellos aparece en un consultorio odontológico, en un centro de medicina veterinaria y en el edificio donde salieron las frambuesas contaminadas y que fueron llevadas a la casa de la víctima como un supuesto regalo.
Otro hecho en revisión
Además del asesinato de las menores, la Fiscalía entregará a investigar dos hechos. El primero vincula el fallecimiento de la esposa del empresario Juan de Bedout. Se detectó que, pese a que ella falleció de cáncer, en su cuerpo encontraron rastros de talio.
El segundo radica en que esta sustancia también fue hallada, tanto en el padre de una de las menores fallecidas como en su hijo, pese a que ellos no tuvieron contacto con la fruta contaminada, lo que daría indicios a los investigadores de que el envenenamiento habría iniciado años atrás.
La fiscalía conoció que entre Juan de Bedout y Zulma Guzmán existió una relación extramatrimonial, que luego se acabó. Por ello, las autoridades no descartan que el detonante del crimen esté vinculado a una venganza pasional.










