El caso de un narcobien en manos de la Sociedad de Activos Especiales (SAE) volvió a generar controversia tras conocerse chats en poder de la Fiscalía que mencionarían a Miguel Quintero, hermano mayor del exalcalde de Medellín y actual precandidato presidencial Daniel Quintero.
La auditoría que encendió las alarmas
El pasado 25 de mayo, la Contraloría General de la República culminó una auditoría sobre la administración de bienes incautados al narcotráfico por parte de la SAE. En el informe se dedicaron varios apartados al manejo de un penthouse ubicado en el exclusivo sector de El Poblado, en Medellín, cuyo uso y comercialización levantaron sospechas de ocupación irregular.
Según el informe, el inmueble, que ha sido ofrecido en venta en más de 2.000 millones de pesos, habría sido objeto de maniobras no autorizadas mientras se encontraba bajo administración estatal.
Los chats que comprometen a Miguel Quintero
En los chats revelados recientemente, Miguel Quintero presume de diversas propiedades: una casa con piscina, una camioneta Toyota Prado blindada y la adquisición de un restaurante. Sin embargo, lo más llamativo es la conversación en la que menciona un penthouse administrado por la SAE, coincidente con el inmueble auditado por la Contraloría.
De acuerdo con Caracol Televisión, en los mensajes de WhatsApp también se habla de contratación pública en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, además de hojas de vida y nombramientos durante la alcaldía de su hermano.
En otro registro, del 16 de mayo de 2020, Miguel Quintero aparece en videos recorriendo el penthouse junto a un hombre identificado como Sebastián Ortega, mostrando los espacios, el balcón con vista panorámica y un jacuzzi, detalles que coinciden con la descripción del bien bajo control de la SAE.
Origen del inmueble y presuntos nexos con el narcotráfico
Investigaciones del diario EL TIEMPO señalan que el penthouse figuraba inicialmente a nombre de una mujer y de Paulo Andrés Hoyos Herrera, antes de pasar a manos de un tercero. En noviembre de 2000, un hombre con esa identidad fue capturado en la operación “Nueva Generación”, acusado de integrar una red de narcotraficantes dedicada al lavado de activos y tráfico de estupefacientes.
El expediente indica que el inmueble fue ofrecido en venta en dos ocasiones por cerca de 2.000 millones de pesos y que ahora se investiga cómo terminó bajo el control temporal de Miguel Quintero y otras tres personas.
Respuesta de la SAE y falta de autorización
El vicepresidente de Bienes Muebles e Inmuebles de la SAE, Andrés Ávila, declaró a EL TIEMPO que dicha operación “fue inconsulta con la administración” y que, al conocer los hechos, solicitó información al gerente regional de la época, quien confirmó que no existía autorización para esa cesión o uso del predio. “Yo retiré al depositario en 2021”, aseguró Ávila.
El depositario del bien, Uver Gildardo Muñoz Valencia, habría tenido a su cargo el inmueble entre noviembre de 2019 y noviembre de 2021, período durante el cual se produjeron los chats y videos en los que aparece Quintero.
Los Quintero no se han pronunciado al respecto
Hasta el momento, ni Miguel Quintero ni su hermano Daniel Quintero se han pronunciado sobre las revelaciones que los vinculan indirectamente con el manejo de bienes administrados por la SAE.
Las autoridades esperan que la Fiscalía General de la Nación defina si abrirá una investigación formal para esclarecer la posible apropiación irregular del inmueble y la participación de funcionarios o particulares en el uso de narcobienes.











